Se cuentan muchas cosas de los
Rivas, hay quien dice que son buena gente, otros hablan de sus grandes habilidades y de su gran destreza para realizar cosas imposibles, y también incluso los que piensan que son tan inteligentes que podrían resolver enigmas desconocidos para la humanidad.
Su curiosidad y ansia de saber no tiene límites, y es por eso, que en cierta ocasión, uno de ellos se propuso descubrir sus orígenes y para ello, pensó un plan que no podía fallar.
Cuando aún era joven, le contó a su novia que se casarían, que tendrían varios hijos, y él trabajaría muchísimo, y emprendería negocios para ganar mucho dinero, con el fin de darle a sus hijos todos los medios necesarios para estudiar y convertirse en grandes
hombres de ciencia.
Y así fue, se casaron y tuvieron hijos, y con todo el dinero que ganó les dio estudios y carreras, y los hijos se convirtieron en grandes hombres de ciencia, y de esta forma, inventaron y construyeron una
máquina del tiempo.
El plan era utilizar esta máquina del tiempo para viajar en el pasado y así conseguir saber de donde venían los
Rivas.
Dado que los
Rivas son gente con mucho arraigo familiar, y no les gusta separarse unos de otros, pues no se lo pensaron, y toda la familia entró en la máquina del tiempo, los padres, los abuelos, los hijos, con sus respectivas familias, y el perro.
Decidieron programar la máquina hasta un siglo antes, a ver que encontraban. Cuando llegaron, vieron que sus casas, algunas, aún no estaban. Las iglesias y los edificios importantes si estaban, había menos gente en la calle, y los vehículos en su mayoría iban remolcados por animales. Y lo más importante, averiguaron que había muchos
Rivas, por lo que lógicamente, tenían que seguir viajando al pasado.
Esta vez dieron un salto más grande, y se fueron directamente a la
Edad Media. El paisaje era notablemente más distinto, las viviendas de la gente no tenían agua potable, ni por supuesto, electricidad, pero aún así, las poblaciones eran habitadas por numerosos vecinos, y comprobaron que ya en esa época había
Rivas entre ellos.
Decidieron dar otro salto en el tiempo y se trasladaron directamente a los tiempos de los faraones. El paisaje de nuevo cambió, como era de esperar. No había pueblos ni ciudades, solo algunas aldeas, donde las familias se repartían el trabajo para cuidar del ganado y sembrar los campos. Y seguía habiendo
Rivas, por lo que tuvieron que proseguir su viaje en el tiempo.
Esta vez decidieron que lo mejor era trasladarse mucho más atrás, hasta ahora siempre habían encontrado muchos
Rivas, por lo que esta vez el salto fue de varios cientos de siglos.
Salieron de la máquina, y no había casas, ni gente, solo árboles y animales. Inspeccionando la zona, se encontraron con animales enormes y extraños, que nunca habían visto. Uno de ellos, un dinosaurio algo enfadado por su presencia, les atacó y destruyó la
máquina del tiempo.
Por suerte para ellos, ninguno sufrió ningún daño, pero su máquina quedó aplastada, y en ese lugar no tenían los medios para construir otra. Comprendieron enseguida que no podrían volver, por lo que el padre de familia los reunió, y tomó la palabra.
-Querida familia, como veis, ya no podemos regresar a nuestro tiempo del siglo XX, así que tendremos que quedarnos a vivir aquí, pero al menos, ya sabemos de donde venimos los
Rivas: de nosotros, los
Rivas!